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Cambiar asusta

Llevo meses investigando sobre el Crowdfunding en un marco bastante global, con un objetivo académico pero en un ámbito muy de noticia del día a día. Me interesan principalmente los proyectos sociales que buscan financiación, con o sin éxito, mediante la utilización del Crowdfunding, de la financiación colectiva. La crisis ha sido la excusa perfecta para que las administraciones públicas den la espalda al desfavorecido, al igual que a proyectos de ámbito social de un volumen tal, que únicamente son abordables por entes que consoliden los esfuerzos de un gran número de personas. Lo que se hacía antes con los impuestos de todas y todos, ahora nos han convencido de que es insostenible.

Lo disruptivo y reaccionario es como la sociedad, en lugar de quedarse de manos cruzadas protestando y asintiendo con indignación a los argumentos opositores que surgen en  artículos de opinión de los principales diarios y tertulias radiofónicas, ha buscado soluciones para organizarse y actuar. En 2008 hasta la aparición de Kickstarter , no se había oído hablar del crowdfunding bajo ese término, si bien históricamente es un concepto que ha sido utilizado en numerosas ocasiones.  En la actualidad la curva de crecimiento del crowdfunding a nivel global es exponencial, y así tiene la apariencia de continuar durante los próximos años.

Precipita

Esto ha ocurrido pese a las piedras en el camino que han puesto, y siguen poniendo, numerosos gobiernos retrasando la creación de un marco jurídico justo que lo regule adecuadamente, sin coartar su potencial, y dote de seguridad jurídica los actos que se lleven a cabo mediante este fenómeno. Defendiendo a los bancos y los banqueros ( R.I.P. ) por encima de la defensa del interés global, del interés común.

Pero mira por donde, sigue creciendo, sigue ganando adeptos, en todos los tipos de crowdfunding pero, muy especialmente en el personal ( solicitudes directas para proyectos individuales ) y el social, basado en la donación sin mayor recompensa que la participación activa en solución de aspectos que nos afectan a todos y todas. Ante este panorama algún que otro poderoso ha puesto en práctica aquello de: si no puedes con ellos, únete a ellos; empiezan a leerse cada vez más frecuentemente acciones de adquisión de de participaciones en plataformas de crowdfunding por parte de Bussines Angels, empresas de Capital Riesgo, etc

Ayer mismo estuve en la presentación en la Universidad de Valencia de una plataforma de crowdfunding para financiar proyectos de investigación, que se presenta como un proyecto del Ministerio de Economía y Competitividad, y de la Federación Española Para la Ciencia y Tecnología. Solamente un dato, el coste de su utilización es de un 2% del importe recibido de las donaciones ( más gastos bancarios etc.) para el mantenimiento de la plataforma. Pese a descargar parte de su responsabilidad en la financiación de la ciencia en España, aunque no me parece mal que se abra a las personas individuales la posibilidad de colaborar, son incapaces ni tan siquiera de aportar un granito de arena para el mantenimiento de la plataforma.

En fin, que todos le ven las orejas al lobo y se suben, o intentan subir al carro para monetizar este movimiento de base. sin darse cuenta que son eso, movimientos de base y estos no son dirigibles, se guían por el interés colectivo e intentar reducirlos a un entre todos de luxe vacío de significado, estoy convencido de que no es posible. Las plataformas de crowdfunding no son un modelo de negocio  intensivos en capital, en dinero vamos. Son un modelo donde las relaciones construyen el armazón de sustento, en capital relacional, y eso está al alcance de la comunidad.

El crowdfunding es una pieza importante de la economía colaborativa. Nesta y Collaborative Lab, en su informe “Making Sense of the UK Collaborative Economy” afirman que “el modo en que se observa la economía colaborativa varía enormemente. Algunos lo ven como el final del capitalismo, un reemplazo de las leyes del mercado por los principios de basados en compartir. Otros lo ven como la expresión más brutal del capitalismo, que va a arrasar con los intereses ya creados”. Yo lo veo como el inicio de algo muy grande, radical y disruptivo, difícil de controlar jerárquicamente y que requiere una educación social extrema.

@voroperez

10. septiembre 2014 by voroperez
Categories: Economía Social, Organización Social | Tags: , , | Leave a comment

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